// <![CDATA[//
Tristes guerras
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
si no es amor la empresa.
Tristes, tristes.
Tristes armas
si no son las palabras.
Tristes, tristes.
Tristes hombres
si no mueren de amores.
Tristes, tristes.
de Miguel Hernández
Hermosos versos.
Tristes… en verdad que somos tristes…
Si hacemos de la guerra un medio y de las armas un modo
El amor es el medio y las palabras son el modo para que la vida sea justa
***El hombre se debe subyugar al amor***
Su poesía cantó la tristeza, el amor y la libertad, Hernández fue la voz de un pueblo. Con su poesía consiguió volar y expandir su mensaje: “Que mi voz suba a los montes/ y baje a la tierra y truene/ eso pide mi garganta/desde ahora y desde siempre”. En la prisión continuó cantando, sobre todo la ausencia y jamás se calló. Canta aquí la tristeza de una guerra que lo condenó a la cárcel, a la ausencia de los que amaba y a la muerte.
Este poema de Miguel Hernández valora el amor y la comunicación que son imprescindibles en la vida del Hombre para ser feliz, pues, cuando no existen, solo hay guerra, destrucción, tristeza, odio, crueldad y muerte. Efectivamente, en el poema se exponen tres posibilidades a través del uso de la conjunción condicional “si” y la respectiva consecuencia, traducida en una gradación: “tristes guerras”, “tristes armas” y “tristes hombres”. Asimismo, el adjetivo “tristes” viene también repetido, al final de cada estrofa. Así, se puede decir que el poema presenta una estructura circular, ya que inicia y termina con el mismo adjetivo en cada estrofa, tal vez para subrayar el efecto de la ausencia del amor y de las palabras.